Se me llena el pecho de emoción, gratitud y aún de asombro al recordar que soy parte del poema escénico que queda como legado de La Comisión de la Verdad de Colombia, (entidad para el esclarecimiento y la no repetición de los actos ocurridos en el marco del conflicto armado) junto a unos de los mejores exponentes de la rica diversidad cultural de nuestro país. ¡Gracias Universo y a todxs los que participaron en el proyecto y lo hicieron posible!

Develaciones, un canto a los 4 vientos es denuncia de todas las atrocidades, es  ofrenda a la paz, a la resistencia y a la reconciliación, es un ritual de sanación, un acto poderoso para el inconsciente colectivo colombiano, 102 almas en escena develando el conflicto del que todos somos parte, mediante la convergencia de diferentes expresiones artísticas.

Después de que cada grupo trabajará con los directores en los territorios nos reunimos en Bogotá, la Guardia Indígena Nacional, las Madres de Soacha (Madres de Falsos Positivos), la Fundación Sauyee’pia Wayuu, Jóvenes creadores del Chocó, Sankofa Danza Afro, Krump Colombia, Semblanzas del Rio Guapí, Tonada, Lucia Pulido y el grupo de actores para el ensamble. Que maravillosa experiencia, todas hermosas almas, compartiendo encontrándonos desde la interculturalidad, y a cada escena que veíamos un llanto, no me imagino lo que habrá sido verla desde el público.

Colombia, qué país de contrastes! lleno de riquezas y de diversidades de climas, de flora y fauna, de cultura, pero ¡ay que dolor de tierra!, pareciera que la vida no vale,  con la corrupción que se inserta hasta lo más profundo del sistema, que perpetúa la ignorancia y la miseria, y yo que alguna vez me sentí ajena a la realidad colombiana al ser parte de la minoría privilegiada, me atraviesa y siento como se hiere el alma y la impotencia me da rabia, y siento los corazones que lloran el dolor de las madres, de la tierra y sus hijxs y gritamos y nos desplomamos en el piso para seguir gritando desde allí al cielo buscando explicación por que?  por que tantos muertos? Y entonces vemos la esperanza que siempre ha estado ahi como un faro entre las tinieblas porque ¡el pueblo no se rinde carajo! y nada es para siempre y que viva el constante cambio porque Colombia está despertando, y una de las formas de resistencia de sanación y transformación, quizás la más poderosa, es la cultura.

  Me siento tan honrada de ser una gota en este océano creativo, esta experiencia me hizo abrazar se sentimiento de pertenencia y de poder, de ser parte del cambio desde lo que se puede, compartiendo junto a estos grandes que inspiran por su resistencia, por su arte… y otra vez no lo puedo creer y otra vez les doy las gracias… gracias, gracias a todxs los que hicieron parte!